El contenido de esta WEB es gratis y de libre distribución

Pulse aquí

para volver

 

 

 

 

 

 

[Compartir Es Conocer]

email: kostas@ktthome.com

 

 

 

El Origen de Shaika es muy Antiguo
...es un Cuento...
...no es Real...

 

Las Tres Semillas

 

 

H

ace mucho, mucho tiempo, en el sur de la isla de Creta, en un lugar llamado MaSaRa, que según unos quiere decir “la Isla de la Luna y del Sol”, y según otros “la Isla del Agua y del Fuego”, y muy cerca del Primer Palacio de Faistos, llamado por entonces FaiShai, la Fuente Real, las Madres contaban a sus Hijas el Cuento de “la Pequeña Libélula y las Tres Semillas”…

 

L

a Reina Madre reunió a su pequeña hija, Yilema, en el Jardín de los Silencios, en el norte de los jardines reales, en el lugar más lejano del palacio, en el recodo que hacía el pequeño riachuelo alrededor de una roca grande gris, escarbada con unos pocos dibujos lineales grandes, que recordaban un mapa de algún Lugar Secreto.

 

- Esta roca, le dijo la Reina Madre, se llama el Ojo del Halcón…

- Sí, sí, afirmó la pequeña Yilema saltando alegremente a su alrededor, y luego le cogió por los dos brazos y mirándole fijamente en los ojos le preguntó muy, muy seria, vocalizando sus palabras lentamente: - ¿y sabes porqué?

 

L

a Reina Madre lo sabia de sobra. Había oido hablar de esta roca tantas y tantas veces… por la boca de su Reina Madre… por la boca de Yilema, que no paraba de hablar…. y con un tono sabiondo, para impresionarla… ¡cuanta paciencia!  

 

- … porque en lo alto de esta roca se posaba el amigo de la Pequeña Libélula, el Halcón, y oteaba a todo el valle MaSaRa, hasta el mar. ¿Sabes Mamá?, añadió después de un corto silencio meditativo, - dicen que los Halcones tienen una vista excepcional… y luego, con un tono de incertidumbre en su voz continuó

 

- Mamá, yo nunca he visto un Halcón posar sobre esta roca. ¿Qué ha sido del amigo de la Pequeña Libélula?

 

- El Halcón no ha sido el amigo de la Pequeña Libélula, sino su Amante, su UNO, murmuró ella con un tono nostálgico y con palabras que Yilema no llegó a entender…

 

La Reina Madre le cogió por la mano y la llevó hasta el rosal cercano. Se sentaron y le contó…

 

U

na mañana soleada estaba el Halcón posado en lo alto de esta roca con la mirada perdida en el horizonte. Desde su posición no se le escapó un suave aleteo sobre el riachuelo y rápidamente sus Ojos se fijaron en la Pequeña Libélula que estaba jugando con sus amigos con las piedrecitas y la arena de la orilla. La observó largo tiempo. Escuchó sus risas. Escuchó sus llantos. Sintió su vuelo. Entonces decidió que merecía la pena dejar su sitio de observación y aproximar su vuelo al vuelo de la Pequeña Libélula. Pero antes, tuvo que volar hasta el Monte Maida, a lo alto de MaSara, para buscar en la Cueva de la Cabra el frasco de las Tres Semillas.

 

D

ice una Leyenda de nuestro Pueblo que cada una de las Tres Reinas era portadora de una Semilla, Tres Legados Sagrados de nuestra Raza, que llevaron en sus Corazones durante el Éxodo de las Islas MaNáiSa, y que en la Gran Noche, cuando se reunieron las Tres Reinas en esta misma isla para decidir el destino de su viaje, juntaron de nuevo sus Semillas. Muara, la reina Guerrera, hizo el conjuro y lo selló con su espada. Luego se marchó con los suyos a Egipto. Mina, la Reina Bella, encerró las Tres Semillas en un frasco lleno de sus Humedades de Mujer para conservarlas. Luego se marchó con los suyos a las islas Cícladas. Y Mara, la Reina Sabia, escondió el frasco en la Cueva de la Cabra. Luego llamó a su Halcón y le confió la Llave. Mara se quedó con los suyos en esta Isla, la Isla de la Perla Azul, la Antigua Creta, para Guardar el Secreto y Enseñar a su Halcón "Lo Que Ningún Hombre Debe Saber"

 

P

asaron Doce Años Lunares, y bajo los Dos Árboles Sagrados de la Reina Mara, el Roble y el Fresno, los Árboles Que Atraen al Fuego y al Agua, enseño a su Halcón "Cómo Cuidar Tan Valioso Tesoro"… enseño a su Halcón "Los Secretos de las Mujeres", Sus Fortalezas y Sus Debilidades… enseñó a su Halcón que a una Mujer "No Hay Que Escucharla, Sino Hay Que Saber Cómo Sentirla", porque Su Voz Se Diluye Como La Lluvia Fresca en el Aire, y se Dispersa en los Corazones de los Hombres, sin embargo, llegar a Sentirla es como Tocar Su Universo de Booán…

 

P

asaron Doce Años Lunares, y bajo las Dos Palmeras de la playa, en el Golfo del Delfín y de la Estrella del Mar, le enseñó el Amor… y Grabó en su Mente el Lenguaje del Corazón… y le dijo: " Nos Volveremos a Encontrar, Muchas Veces, tu siempre bajo la apariencia de un Hombre, y yo de una Mujer, y tienes que Saber Cuando Somos… ", y añadió: " No Dejes Que Tu Corazón Domine Tu Mente, Porque Yo Domino el Corazón de los Hombres…"

 

L

uego le dejó marcharse, porque dicen que los Halcones necesitan Renovarse… y las Reinas ejercer de Madres… y dicen, los que presenciaron su salida, que le habló en una Lengua que nadie conocía…

 

E

l Halcón entró en la Cueva de la Cabra y con la Llave que le dio la Reina Mara pasó la Prueba y llegó hasta el frasco que guardaba las Tres Semillas. Una Prueba tan Sencilla y tan Mortífera a la vez… una Prueba que sin la Llave no la habría pasado el Halcón, jamás… ni mortal alguno…

 

T

res Cristales Gigantes de Roca Blanca sobre su base, apuntaban desafiantes hacía el techo, en diagonal, como las Tres Espadas del Cinturón NalGáis, y por sus puntas emanaba un flujo azul, etéreo, serpeante, que alcanzaba el techo de la Cueva de la Cabra donde se reunían los Tres Flujos y se entrelazaban en un Cordón que como la Columna del Saber se fijaba firmemente entre las Estalactitas del techo. El Halcón posó su mano sobre la base de los Tres Cristales, y con sus dedos manipuló los Símbolos que estaban grabados sobre ella. Una Escritura Arcaica que le enseñó la Reina Mara, una Escritura para No Olvidar…

 

C

esó la emanación del flujo azul, y el frasco quedó a su merced. Lo destapó y lentamente introdujo su mano en el interior. Un Sueño soporífero se apoderó rápidamente de su Cuerpo e intentó sujetarse sobre la base de los Cristales para no desplomarse en el suelo. Retiró su mano del frasco, y lo tapó de nuevo. Ahora, una Luz Blanca crecía en el interior, envolviendo las Tres Semillas  que comenzaron a girar y girar frenéticamente alrededor de un centro imaginario. El frasco comenzó a tornarse blanco, como la leche, y pronto todo se hizo blanco, opaco, dejando sobre su superficie la traza de unas líneas rojas que poco a poco iban formando una imagen. Lo que vió dibujado el Halcón sobre aquel frasco no se lo contó jamás, a nadie… Volvió a activar de nuevo los Tres Cristales y cuando comprobó que su flujo azul alcanzaba de nuevo al techo de la Cueva, se marchó apresuradamente, dejando atrás las alturas imponentes del Monte MaiDa.

 

E

l Halcón acercó su vuelo al de la pequeña Libélula, y la observó detenidamente, como se transformaba de Niña a Mujer… como sus inocentes Juegos se volvían cada vez más y más Traviesos… como los niños a su alrededor se hacían Hombres y la Pretendían, entre Juego y Juego… como sus Risas se tornaban entre Lágrimas y Gemidos de Placer… y supo Entonces cual Era el Destino de las Reinas Madres…

 

Y

 levantó su Vuelo, y no volvió a posarse más sobre su roca…

 

 

 

-Madre… rompió el silencio YiLeMa en que se asumió la Reina Madre… la Pequeña Libélula hirió el Corazón de su amigo Halcón?

 

- Los Halcones dicen que no tienen Corazón, murmuró la Madre Reina… Dicen que solo tienen Mente… Que son Pensamientos Libres en el Universo de Booán…

 

- Pero mamá, insistió una vez más YiLeMa… el Halcón se ha ido triste, para no volver… dejando su roca solitaria… eso no es tener Corazón?

 

- Lo es, afirmó la Madre Reina y se levantó apresuradamente para que su hija no notara la lágrima que acariciaba suavemente su mejilla.

 

H

ay Algo En El Aire Que Se Interpone Entre El Destino De Las Reinas Madres Y Sus Halcones… Algunos lo llaman Cuento… Otros lo llaman Juego… pero solo Uno tiene la Llave…